Qué cocinar cuando no sabes qué cocinar
Todos hemos estado ahí: abres la nevera, miras dentro… y no sabes qué hacer.
No es que no tengas comida. Es que no tienes ideas.
La buena noticia es que no necesitas recetas complicadas ni ingredientes raros. Solo necesitas recursos rápidos que siempre funcionan.
Aquí tienes varias opciones que te sacarán del apuro en cualquier momento.
Bol de todo (la opción más fácil)
Coge una base: arroz, pasta, quinoa o incluso pan.
Añade lo que tengas: pollo, atún, huevos, verduras salteadas o restos del día anterior.
Remata con aceite de oliva, alguna especia o una salsa simple.
No falla nunca y puedes hacerlo con lo que tengas en casa.
Huevos (tu mejor aliado)
Los huevos son probablemente el ingrediente más versátil que existe.
Puedes hacerlos revueltos, en tortilla, fritos o incluso cocidos.
Añade queso, verduras o jamón y en 10 minutos tienes un plato completo.
Pasta rápida
Si tienes pasta, tienes comida.
Cuece pasta y mézclala con lo que haya: ajo y aceite, tomate, atún, verduras o queso.
Es rápida, saciante y siempre funciona.
Tostas o sándwiches
No subestimes el poder de una buena tostada.
Pan + algo encima = solución inmediata.
Aguacate, huevo, queso, tomate, pollo… combina lo que tengas y listo.
Ensalada completa
Una ensalada no tiene por qué ser aburrida.
Añade proteína (pollo, atún, huevo), algo crujiente (frutos secos o picatostes) y una buena vinagreta.
Es rápida, ligera y muy fácil de preparar.
Salteado rápido
Coge una sartén y saltea lo que tengas: verduras, carne, arroz o fideos.
Añade soja o especias y en pocos minutos tienes un plato lleno de sabor.
Conclusión
No saber qué cocinar no es un problema de comida, es un problema de ideas.
Si tienes estas opciones en mente, nunca te quedarás en blanco.
Y recuerda: cocinar bien no siempre es cocinar complicado.
A veces, lo simple es exactamente lo que necesitas.