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Conejo al ajillo

Conejo al ajillo dorado y jugoso, cocinado con ajo, vino blanco y reducción de jugos para conseguir un sabor intenso y equilibrado.

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50 min 3 raciones Media
conejo al ajillo dorado con ajo y salsa reducida brillante Conejo al ajillo

Antes de empezar

  • Trocea el conejo en piezas similares para una cocción uniforme
  • Sécalo muy bien con papel de cocina
  • Saca el conejo de la nevera 30 minutos antes
  • Machaca ligeramente los ajos sin pelar

Consejos

  • Dora el conejo sin moverlo al principio para crear una buena costra
  • No amontones las piezas, cocina en tandas si es necesario
  • Controla el ajo, debe dorarse pero nunca quemarse
  • Deja reducir bien el vino para concentrar el sabor
  • La salsa final debe quedar ligeramente ligada y brillante

Preparación

  1. Salpimienta el conejo y déjalo atemperar
  2. Calienta una sartén amplia con abundante aceite de oliva
  3. Añade el conejo y dóralo a fuego medio-alto sin moverlo al principio
  4. Dóralo bien por todos lados hasta que esté crujiente por fuera
  5. Retira y reserva
  6. En la misma sartén añade los ajos machacados
  7. Cocina a fuego medio hasta que estén dorados y aromáticos
  8. Incorpora el laurel
  9. Vuelve a añadir el conejo
  10. Añade el vino blanco y sube el fuego unos segundos
  11. Deja que el alcohol evapore
  12. Baja a fuego medio y cocina hasta que el vino reduzca y la salsa espese ligeramente
  13. Remueve de vez en cuando para que el conejo se impregne bien
  14. Apaga el fuego y espolvorea perejil fresco picado
  15. Sirve caliente

Más sobre esta receta

El conejo al ajillo es una de las recetas más tradicionales y sabrosas de la cocina española, conocida por su sabor intenso y su preparación sencilla basada en ingredientes básicos. Este plato destaca por la combinación del conejo dorado con el aroma del ajo y el toque del vino blanco, que juntos crean una salsa llena de carácter y profundidad.

El secreto de un buen conejo al ajillo está en dorar bien la carne, consiguiendo un exterior crujiente que conserva todos los jugos en el interior. Durante la cocción, los ajos se impregnan del sabor del conejo y aportan ese toque tan característico, mientras que la reducción del vino blanco concentra los sabores y da lugar a una salsa brillante y ligeramente ligada.

Además, esta receta es perfecta tanto para el día a día como para ocasiones especiales, ya que ofrece un resultado espectacular sin necesidad de técnicas complicadas. El equilibrio entre la intensidad del ajo, la suavidad de la carne y el punto aromático del laurel convierte este plato en una opción clásica que nunca falla.

Ideal como plato principal o para compartir, el conejo al ajillo es una receta casera, sabrosa y llena de tradición, perfecta para quienes buscan disfrutar de la cocina de siempre con un resultado jugoso y lleno de sabor.