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Tortilla de patatas jugosa con cebolla

Tortilla de patatas jugosa con cebolla, cremosa por dentro y dorada por fuera. Una receta clásica de la cocina española, perfecta como tapa, cena, comida o para preparar un bocadillo.

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35 min 3 raciones Fácil
tortilla de patatas jugosa con cebolla dorada por fuera y cremosa por dentro Tortilla de patatas jugosa con cebolla

Antes de empezar

  • Corta las patatas en rodajas finas o trozos pequeños de tamaño similar para que se cocinen de forma uniforme.
  • Corta la cebolla en juliana fina para que se ablande bien y aporte dulzor.
  • Usa una sartén amplia para que las patatas no queden demasiado amontonadas.
  • Ten los huevos a temperatura ambiente para que se mezclen mejor con la patata caliente.
  • Prepara un colador o escurridor para retirar bien el exceso de aceite.
  • Ten preparado un plato grande y plano para darle la vuelta a la tortilla con seguridad.
  • Usa una sartén antiadherente para cuajar la tortilla sin que se pegue.

Consejos

  • Cocina las patatas a fuego medio-bajo para que queden tiernas y melosas, no crujientes.
  • La cebolla debe quedar blanda y ligeramente dorada, pero no quemada.
  • Escurre bien las patatas y la cebolla antes de mezclarlas con el huevo.
  • Bate los huevos sin excederte; no hace falta montar la mezcla.
  • Deja reposar las patatas con el huevo unos minutos para conseguir una tortilla más jugosa.
  • No cuajes la tortilla a fuego muy alto, porque se doraría demasiado por fuera y quedaría mal cocinada por dentro.
  • Para una tortilla jugosa, cocina menos tiempo el segundo lado.
  • Si prefieres la tortilla más hecha, déjala unos minutos más a fuego bajo.
  • Deja reposar la tortilla un par de minutos antes de cortarla para que se asiente.
  • La tortilla queda muy bien templada y también sirve para bocadillos.

Preparación

  1. Pela las patatas y córtalas en rodajas finas o en trozos pequeños de tamaño parecido.
  2. Pela la cebolla y córtala en juliana fina.
  3. Calienta el aceite de oliva en una sartén amplia a fuego medio.
  4. Añade las patatas y la cebolla con una pizca de sal.
  5. Baja ligeramente el fuego y cocina durante 20 o 25 minutos, removiendo de vez en cuando.
  6. Las patatas deben quedar tiernas y la cebolla blanda, sin dorarse demasiado.
  7. Cuando las patatas se puedan romper fácilmente con una cuchara, retira la mezcla del fuego.
  8. Escurre bien las patatas y la cebolla para eliminar el exceso de aceite.
  9. Bate los huevos en un bol amplio con una pizca de sal.
  10. Incorpora las patatas y la cebolla escurridas al huevo batido.
  11. Mezcla con suavidad para que la patata se impregne bien sin deshacerse del todo.
  12. Deja reposar la mezcla durante 3 o 5 minutos para que el huevo se integre mejor.
  13. Calienta una sartén antiadherente con unas gotas de aceite.
  14. Vierte la mezcla en la sartén y reparte bien la superficie.
  15. Cocina a fuego medio durante unos minutos, moviendo ligeramente la sartén para evitar que se pegue.
  16. Cuando los bordes estén cuajados y la base dorada, coloca un plato grande sobre la sartén.
  17. Da la vuelta a la tortilla con cuidado y deslízala de nuevo en la sartén.
  18. Cocina el otro lado durante 1 o 2 minutos si la quieres jugosa, o unos minutos más si la prefieres más cuajada.
  19. Retira la tortilla del fuego y déjala reposar un par de minutos.
  20. Sirve caliente, templada o fría, según prefieras.

Más sobre esta receta

La tortilla de patatas jugosa con cebolla es uno de los grandes clásicos de la cocina española. Con ingredientes sencillos como patatas, huevos, cebolla, aceite de oliva y sal, se consigue un plato sabroso, versátil y lleno de tradición. Su interior cremoso y su exterior ligeramente dorado hacen que sea una receta imprescindible en cualquier casa.

El secreto de una buena tortilla de patatas está en cocinar las patatas y la cebolla con paciencia. No se trata de freírlas hasta dejarlas crujientes, sino de confitarlas suavemente en aceite para que queden tiernas, melosas y llenas de sabor. La cebolla aporta un punto dulce natural que combina muy bien con el huevo y ayuda a que la tortilla quede más jugosa.

Otro paso importante es escurrir bien las patatas antes de mezclarlas con el huevo. Así se evita que la tortilla quede grasienta. Después, conviene dejar reposar la mezcla unos minutos para que las patatas absorban parte del huevo y el conjunto quede más integrado. Este pequeño reposo marca diferencia en la textura final.

El punto de cuajado depende del gusto de cada persona. Para una tortilla jugosa, hay que cocinarla a fuego medio, dejando que los bordes se cuajen mientras el centro se mantiene cremoso. Darle la vuelta con seguridad y no cocinarla demasiado por el segundo lado es clave para conseguir ese interior meloso tan característico.

Esta tortilla de patatas con cebolla se puede servir caliente, templada o fría. Funciona como tapa, entrante, cena rápida, plato principal o incluso dentro de un bocadillo. Es una receta humilde, tradicional y siempre apetecible, de esas que nunca fallan cuando están bien hechas.