El arroz al horno valenciano es uno de los platos más tradicionales y reconocibles de la cocina mediterránea. Es una receta contundente, sabrosa y familiar, preparada con arroz, carne de cerdo, garbanzos, patata, tomate, morcilla y caldo caliente. Su acabado seco, dorado y aromático lo convierte en un plato perfecto para comidas de domingo o reuniones en casa.
A diferencia de otros arroces, el arroz al horno se termina en el horno, normalmente en cazuela de barro. Este tipo de recipiente ayuda a repartir el calor de forma uniforme y aporta ese aspecto tradicional tan característico. La cabeza de ajos en el centro, las rodajas de tomate y la morcilla por encima hacen que el plato sea muy reconocible nada más llegar a la mesa.
El sabor empieza en el sofrito. Dorar bien la panceta y las costillas es fundamental para que el arroz tenga profundidad. También conviene marcar ligeramente la patata y la morcilla, pero con cuidado para que no se rompa. El pimentón se añade solo unos segundos, porque si se quema puede amargar el plato. Después se rehoga el arroz con los garbanzos para que se impregne de todo el sabor antes de pasar a la cazuela.
El caldo debe estar bien caliente cuando se añade al arroz. Lo ideal es usar caldo de cocido, porque aporta cuerpo y sabor tradicional, aunque también puede utilizarse un buen caldo de carne. La proporción habitual es el doble de caldo que de arroz, pero puede variar ligeramente según el tipo de arroz y la cazuela utilizada. Una vez entra en el horno, no se debe remover.
El resultado debe ser un arroz seco, suelto y lleno de sabor, con una superficie ligeramente dorada y los ingredientes bien repartidos. Tras la cocción, el reposo es importante para que el arroz termine de asentarse y absorba los últimos jugos. Este arroz al horno valenciano es una receta completa, tradicional y muy reconfortante, ideal para disfrutar sin prisas.