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Pulpo a la gallega con patatas en su punto

Pulpo a la gallega con patatas cocidas, aceite de oliva, sal gruesa y pimentón, preparado con técnica tradicional para lograr una textura tierna, jugosa y llena de sabor.

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70 min 3 raciones Media
pulpo a la gallega con patatas, pimentón y aceite de oliva Pulpo a la gallega con patatas en su punto

Antes de empezar

  • Si el pulpo es fresco, congélalo al menos 48 horas antes de cocinarlo para ayudar a ablandar la carne.
  • Descongela el pulpo lentamente en la nevera, preferiblemente desde la noche anterior.
  • Limpia bien el pulpo y revisa la zona de la cabeza antes de cocerlo.
  • Utiliza una olla amplia con agua suficiente para que el pulpo quede cubierto.
  • No añadas sal al agua de cocción; la sal gruesa se añade al final, al servir.
  • Ten preparadas las patatas, el aceite, la sal y el pimentón antes de cortar el pulpo.
  • Usa unas tijeras de cocina afiladas para cortar el pulpo sin desgarrarlo.

Consejos

  • Mantén un hervor suave durante la cocción; un hervor demasiado fuerte puede romper la piel del pulpo.
  • Asusta el pulpo tres veces antes de dejarlo cocer por completo para que los tentáculos se contraigan bien.
  • El tiempo de cocción depende del tamaño del pulpo, así que comprueba siempre el punto pinchando la parte más gruesa de un tentáculo.
  • El pulpo debe estar tierno, pero no deshecho; al pincharlo debe ofrecer una ligera resistencia.
  • Dejarlo reposar dentro del agua caliente ayuda a mejorar la textura final.
  • Cuece las patatas en el agua del pulpo para que absorban parte del sabor.
  • Corta el pulpo justo antes de servir para que conserve mejor la jugosidad.
  • Añade el pimentón al final, fuera del fuego, para que mantenga su aroma y no amargue.
  • Mezcla pimentón dulce con un poco de pimentón picante si quieres un sabor más intenso.
  • Sirve el plato recién aliñado, con un buen aceite de oliva virgen extra.

Preparación

  1. Llena una olla grande con agua suficiente para cubrir el pulpo y lleva el agua a ebullición.
  2. Cuando el agua hierva, sujeta el pulpo por la cabeza y sumérgelo durante 2 o 3 segundos.
  3. Saca el pulpo del agua y repite este proceso tres veces para “asustarlo” y ayudar a que la piel se mantenga mejor.
  4. Introduce el pulpo completamente en la olla y baja ligeramente el fuego para mantener un hervor suave.
  5. Cuece el pulpo según su tamaño: unos 25 o 30 minutos para un pulpo de 1 kg y unos 30 o 40 minutos para uno de 1,5 kg.
  6. Comprueba el punto pinchando la parte más gruesa de un tentáculo; debe entrar con facilidad, pero con una ligera resistencia.
  7. Cuando esté cocido, apaga el fuego y deja reposar el pulpo dentro del agua caliente durante 10 o 15 minutos.
  8. Retira el pulpo con cuidado y resérvalo mientras preparas las patatas.
  9. Pela las patatas y córtalas en rodajas gruesas.
  10. Cuece las patatas en el mismo agua del pulpo hasta que estén tiernas, pero sin que se rompan.
  11. Escurre las patatas y colócalas como base en un plato o tabla de servir.
  12. Corta el pulpo en rodajas con unas tijeras de cocina, procurando no desgarrar los tentáculos.
  13. Coloca el pulpo sobre la base de patatas cocidas.
  14. Añade sal gruesa al gusto.
  15. Espolvorea pimentón dulce y, si quieres un toque más intenso, un poco de pimentón picante.
  16. Termina con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
  17. Sirve inmediatamente para disfrutar el pulpo caliente, tierno y bien aliñado.

Más sobre esta receta

El pulpo a la gallega con patatas, también conocido como pulpo a feira con cachelos, es una de las recetas más reconocidas de la cocina tradicional gallega. Es un plato sencillo en apariencia, pero necesita una buena técnica para que el pulpo quede tierno, jugoso y con ese punto firme que lo hace tan especial.

La clave está en preparar bien el pulpo antes de cocinarlo. Si es fresco, conviene congelarlo al menos 48 horas para romper parte de sus fibras y conseguir una textura más agradable. Después debe descongelarse lentamente en la nevera, sin prisas, para que conserve mejor su calidad. Si compras pulpo ya congelado, este paso ya viene prácticamente resuelto.

Durante la cocción, es importante mantener un hervor suave y constante. El pulpo no debe cocinarse con un hervor demasiado agresivo, porque la piel puede romperse y la textura puede quedar menos delicada. La técnica de “asustar” el pulpo, sumergiéndolo y sacándolo varias veces del agua hirviendo, ayuda a que los tentáculos se contraigan de forma uniforme y mantengan mejor la forma.

Otro detalle importante es el reposo. Una vez cocido, dejar el pulpo unos minutos dentro del agua caliente permite que termine de asentarse y quede más tierno. Las patatas se cuecen después en esa misma agua, aprovechando parte del sabor que ha soltado el pulpo durante la cocción. Así se consigue una base suave y sabrosa que combina muy bien con el aliño final.

El resultado es un plato tradicional, sabroso y muy equilibrado: patatas tiernas, pulpo en su punto, aceite de oliva virgen extra, sal gruesa y pimentón dulce o picante al gusto. Es perfecto como tapa, entrante o plato principal para compartir, especialmente cuando se quiere preparar una receta sencilla pero con sabor auténtico.